Me sorprende todavía el potencial que tiene el ser humano para sólo con un cambio de actitud, provocar un asombroso efecto dominó en su vida. Imaginaba que ésto era posible y sabía que algún día lo viviría en mi piel. Si algo he mantenido todo el tiempo ha sido la fé. Y al final que significa eso, para mi es tener confianza, creer. Parece que la mayoría de las veces cuando alguien habla de la fe, esta relacionado con lo divino. Pero, siempre he pensado, que primero hay que empezar mirándose el ombligo. Y por esa razón, bajo ninguna circunstancia, he perdido la fe en mi. Ese es el más absoluto de mis principios, el mejor combustible que tengo para enfrentarme a la vida.
Y realmente funciona, cuando crees en ti, en tu capacidad, en tu buen hacer, en tus posibilidades, en tu intención... cuando crees en tu meta en definitiva es más fácil creer también en que puedes lograrlo. Siempre me ha llamado la atención esa frase "La vida te sonríe si la miras sonriendo". Parece demasiado fácil, incluso imposible. Es cómo una teoría que cuando la ves expuesta, sospechas no debe tener mucha validez en la práctica. Sin embargo, puedo afirmar de forma tan rotunda la veracidad de esa frase.
Puede parecer que en alguna ocasión peco de excesos de optimismo, pero no entiendo por qué nos empeñamos en amargarnos la vida, en entristecernos, en subestimarnos... si en el fondo sabemos que cualquier sombra precisa de luz para ser eso exactamente. Todo y digo todo, al final tiene su lado positivo. Es posible que en el momento en que suceden las cosas estemos demasiado aturdidos como para hacer un análisis objetivo, sólo pasado el tiempo vemos sopesando entre el ahora y un ayer quebrado, que no hemos perdido tanto, si comparamos con lo que en verdad hemos ganado. Porque se que al final, a todos nos llega el sabor dulce por algún lado, lo ignoramos quizás, hasta el momento en que estamos preparados para disfrutarlo.
No somos más que el producto de nuestras circunstancias, por qué no dar la vuelta a esta rutina y dejar que las circunstancias sean el producto de lo que somos nosotros. Ahora disfruto de un equilibrio emocional asombroso, me siento totalmente en paz conmigo, con los que me rodean, con el mundo en general. Pero para eso antes he tenido que buscar el modo de no tambalearme yo y así poder mover cada hilo en consonancia. Todo esta en armonía. Todo es más fácil cuando uno pone de su parte por sentirse bien, por ser feliz, y así sin más un día abres los ojos y la vida te acompaña. Recibes de cada corazón lo mismo que reparte el tuyo. Es una sensación tan placentera saber que todo fluye sin ninguna pega.
Si alguna vez estar perdido y sientes que nada vale la pena, si alguna vez caes en un mar repleto de por qués sin solución y no encuentras sentido a tus días, si tienes miedo, si te sientes solo e incomprendido, debes saber que el poder de la mente es tal, que nadie podra hacerte el daño que puedes causarte tu mismo, así que por favor, sientate en tu silla de pensar, mirate al espejo y si no te gusta lo que ves. ¡CAMBIA!. Y no pares de buscar lo que quieres, hasta que lo encuentres, porque si tienes fe en ese del espejo, lo encontrarás.